Normas de etiqueta en la mesa

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Estamos acostumbrados a leer o incluso a escribir sobre la calidad de los restaurantes. Pero, ¿acaso estamos preparados para acudir a ellos? Alejandro Sales, galerista, gastrónomo y embajador de Macarfi, nos deja en este post una serie de normas de buen uso para hacer la vida más agradable a quien nos rodea cuando vamos a un restaurante. ¿Las conocéis?

 

Normas de etiqueta en la mesa

Por Alejandro Sales. Galerista, gastrónomo y embajador de Macarfi

 

1. El tono de voz

Un restaurante no deja de ser un lugar público donde acuden otros comensales. Normalmente te sientas al lado de otras personas y dudo mucho que tengan ganas de escuchar tu conversación y tú la de ellos. Así que, mantén tu conversación en un tono de voz adecuado y evita las carcajadas. Tener un gran sentido del humor, no implica exteriorizarlo de modo ruidoso.

 

2. De la vestimenta

Deberás ir vestido acorde con el lugar al que vayas. Si bien es cierto que hoy en día ya no hay, por lo menos en Barcelona, ningún restaurante que te exija el uso de corbata, deberás mantener un cierto decoro del modo en cómo ir vestido. En Madrid aún sigue habiendo establecimientos que exigen el uso de corbata. Todo en su punto.

 

3. La tortilla

La tortilla, con una infinidad de rellenos o simplemente envuelta, a la francesa, es un alimento sutil y delicado ante el cual sólo las almas violentas recurrirán al cuchillo para comer. En ningún caso se utilizará dicho instrumento para degustarla. A lo sumo, se podrá usar, siempre pidiendo excusas antes, para cortarla en trozos en caso de querer compartirla. Una vez esos trozos estén repartidos, los cuchillos permanecerán en absoluto reposo y tan sólo se usará el tenedor.

 

4. Los espaguetis

No cabe duda alguna que para comer espaguetis se requiere de una cierta pericia para no parecerse a un ser primitivo. Pero lo que nunca jamás se hará es ayudarse de una cuchara. Si bien la regla de la tortilla es bastante española, en Italia existe la misma norma de educación para la cuchara y la pasta. Algo incluso peor sería cortar los espaguetis con cuchillo para facilitar su ingesta.

 

5. Los espárragos

Los espárragos frescos, cocidos o embotados, se comerán con pinzas. Puesto que muchas casas de comidas y restaurantes carecen de tal artilugio, en ese caso se comerán siempre con los dedos. Con el pulgar, índice y dedo medio se tomarán los espárragos y se mojarán en la salsa que los acompaña. La jugada se complica cuando se sirven calientes acompañados de salsa holandesa. Es mejor preguntar antes en el restaurante si poseen de estas pinzas. En caso de una respuesta negativa, es mejor olvidarse de ellos y pedir otro plato o dejarlos para cuando comamos en casa.

 

6. El café

El café se podrá tomar solo, cortado o con leche, con o sin azúcar, o incluso perfumado con algún alcohol. Ahí, es de agradecer que el restaurante te sirva esta bebida en sus correspondientes tazas y con una pequeña cucharilla para homogeneizar la mezcla. Esa cucharilla, tras proceder su cometido, se depositará de nuevo en el plato y a pequeños y silenciosos sorbos se degustará el café. Esa cucharilla es allí donde debe permanecer. Nunca se quedará en la taza y que con un raro equilibrio con el dedo índice se tome la taza y la cucharilla para degustar la bebida. El osado comensal corre el riesgo innecesario de perder un ojo.

 

7. La cuenta

Por lo general, se dividirá la factura a escote, en círculos más clásicos por barba. Es decir, se dividirá por los varones que estén sentados en la mesa. Por lo general esta fórmula será rechazada por el resto de comensales. Si tu intención es invitar, es mejor decirlo antes de pedir la comida pero esto ya es a criterio de cada uno. Si estás invitado, deberás escuchar primero las apetencias de quien te invita y pedir en consecuencia. Si a esa persona le apetece algún plato sofisticado te invitará a que te sumes a su propuesta.

 

A veces el anfitrión dará a escoger el vino por deferencia al más entendido de los invitados. En ese caso, habrá que actuar con prudencia y pedir un vino acorde con las circunstancias. Quien lo elija deberá preguntar al anfitrión si lo prefiere blanco o tinto. El anfitrión lo someterá al gusto de la mesa.

 

Si no piensas invitar y te apetece comer un plato caro, como angulas, deberás preguntar al resto de los comensales si le apetecen a alguien más. Si no hay un quorum significativo deberás recurrir a otra opción y nunca decir que las angulas te las pagas tú.

 

Sin embargo, si eres un apasionado del vino y te apetece un vino caro no habrá ningún problema en decir que el vino lo pagas tú ya que lo estás compartiendo con el resto de tus contertulios. Sin embargo, no es lo mismo con las angulas ya que serías el único en disfrutarlas y siempre verías a alguien mirándolas con cara de cordero degollado.

 

Hemos repasado aquí algunas de las más esenciales normas de educación para compartir mesa. Quedaría pendiente el servicio de mesa, cristalerías y cuberterías, pero eso ya está más vinculado a los restaurantes. Hablaremos en otra ocasión del comportamiento de los camareros, maitres y sumellieres. Me sorprende escuchar en muchas conversaciones que el trato de algún restaurante es delicioso y muy agradable. No nos equivoquemos, eso ha de ser lo normal.

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