21 Septiembre 2026

Bueno por...Menú del día

El menú del día sigue siendo una de las mejores formas de acercarse a la cocina de un restaurante. Una fórmula pensada para el mediodía que permite comer bien, descubrir cocinas diferentes y, en muchos casos, disfrutar de una excelente relación calidad-precio.

Desde casas de comidas donde manda la tradición hasta restaurantes con propuestas más personales, hemos seleccionado algunas direcciones repartidas por España que han convertido el menú de mediodía en una de sus señas de identidad. Opciones para comer entre semana, con buen producto, cocina bien hecha y ese punto de cercanía que hace que muchas de ellas se conviertan en habituales.

Cal Tallon (Olesa de Montserrat, Barcelona): Cariño y oficio se perciben en una cocina de raíz catalana que trabaja el producto de temporada con un punto creativo y mucho sabor casero. Los arroces, el canelón a la Fiorentina con crema de ceps y las carnes con salsa Café de París son algunas de sus señas de identidad. El menú de mediodía ofrece una excelente oportunidad para acercarse a esta cocina, mientras que los fines de semana se transforma en menú degustación. Buena bodega y un sumiller que la defiende con entusiasmo.

https://macarfi.com/es/bcn/ficha-restaurante/cal-talln  

Ponzano (Madrid): Una casa de comidas de las de siempre, con una cocina tradicional, honesta y sencilla que sigue confiando en la calidad de la materia prima. La barra, abierta desde primera hora, ofrece tapas y raciones antes de dar paso al comedor de la planta inferior, de decoración clásica y sin artificios. Su menú del día es uno de los grandes atractivos de la casa y una de las mejores opciones de Madrid. Los miércoles, además, toca cocido. 

https://macarfi.com/es/mad/ficha-restaurante/ponzano  

Ambigú (Abando, Bizkaia): Hay lugares que se reconocen nada más entrar, y este es uno de ellos: decoración llena de color, arte que cambia y una banda sonora que forma parte de la experiencia. Su menú del día, auténtico protagonista, juega con sabores de aquí y de allá en una cocina divertida y sorprendente. El trato es cercano y los fines de semana el ambiente se prolonga hasta la noche. Un clásico de alma joven que suele estar lleno. 

https://macarfi.com/es/viz/ficha-restaurante/ambigu 

Los 4 Arcos (Briones, La Rioja): Restaurante anclado en las alturas de uno de los pueblos más antiguos de la Rioja. Propone sin pábulo ni pretensiones, una magnífica comida casera riojana a través de la carta o del menú de mediodía entre semana. Se trata de uno de los pocos espacios que prepara las chuletas al sarmiento en el momento, ya sea una ración o varias, utilizando sarmiento recogido en su propia viña y no carbón u otros medios de asado. Autenticidad en estado puro. 

https://macarfi.com/es/mad/ficha-restaurante/los-4-arcos, 

Casa Quitín (Valencia): Desde 1922, esta casa mantiene el espíritu de los bares de barrio, aunque tras su apariencia sencilla se esconden tres salones y una agradable terraza interior. Templo del esmorzaret valenciano, ofrece a mediodía una carta mucho más amplia, con tapas, brasa, pescados, arroces por encargo y otros clásicos. Buen producto, raciones generosas y precios ajustados, con el imprescindible cremaet para terminar. Un servicio eficaz completa una dirección de las que mantienen la clientela fiel. 

https://macarfi.com/es/cval/ficha-restaurante/casa-quitin 

Portal El Bajo (Granada): Una propuesta para quienes disfrutan de dejarse sorprender: cada día el chef diseña un menú degustación a partir de los mejores productos que encuentra en el mercado. Sin carta fija, los platos llegan a la mesa uno tras otro y es el propio comensal quien decide cuándo terminar, haciendo que cada visita sea diferente. Buenos fondos, elaboraciones cuidadas y una bodega seleccionada con criterio completan una experiencia tan original como arriesgada. 

https://macarfi.com/es/gra/ficha-restaurante/portal-el-bajo-i 

Gele (Santander, Cantabria): El producto cántabro es el gran protagonista de una cocina tradicional que tiene en las rabas de magano fresco uno de sus bocados imprescindibles. El local, moderno y acogedor, se divide en dos ambientes: una planta baja más animada y un piso superior tranquilo, perfecto para comer sin prisas. Una selecta carta de vinos y un servicio cercano completan la experiencia. Un clásico de la ciudad que mantiene intacta su esencia. 

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La Tabernilla (Oviedo, Asturias): Un restaurante de barrio con personalidad propia, gestionado por un matrimonio de origen australiano y asturiano que ha sabido mezclar ambas culturas en la cocina. Los callos, considerados entre los mejores de la región, conviven con platos más creativos y, a mediodía, con un buen menú del día donde no faltan clásicos de cuchara como el pote asturiano. Un rincón informal y cercano para comer bien sin complicaciones.

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Culuca Cocina (A Coruña): Tradición y creatividad conviven en este gastrobar de espíritu desenfadado, donde la cocina de temporada se articula alrededor de una carta cambiante. Hay, sin embargo, dos elaboraciones que no se tocan: los icónicos callos y la ensaladilla, convertidos ya en clásicos de la ciudad. Sus diferentes ambientes permiten comer o simplemente picar algo, siempre con una atención amable y una buena selección de vinos. 

https://macarfi.com/es/mad/ficha-restaurante/culuca-cocina-bar

Los Arroces de Segis (La Alberca, Murcia): Un menú cerrado alrededor del arroz es la fórmula de esta casa especializada en recetas alicantinas, con entrantes sencillos para compartir, postres fijos y varias opciones de arroz como protagonista. De conejo y caracoles, negro, de marisco o de bogavante, todos se preparan en capa fina y a la brasa de sarmiento. Espacio amplio, de aire rústico y con zona infantil. Imprescindible reservar. 

https://macarfi.com/es/cmur/ficha-restaurante/los-arroces-de-segis 

Palio (Ocaña, Toledo): Los hermanos Monedero actualizan la cocina tradicional manchega en una casa de tres pisos, sencilla y elegante, donde el trato cercano hace sentir al comensal como en casa. Su escueta carta cambia con el producto de temporada y comparte protagonismo con un muy recomendable menú del día. Carrillera de ternera al vino tinto, perdiz a la toledana o pisto con huevos pochados son algunos de sus aciertos. El pan, elaborado a diario, pide mojar en las salsas. 

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La Fábrica (Burgos): Una carta corta donde todo resulta apetecible y un menú de mediodía entre semana son las dos vías para acercarse a una cocina que se nota hecha con cariño. La opción de pedir medias raciones permite compartir platos como la morcilla de Burgos con pimientos confitados o el canelón de bogavante con holandesa antes de pasar a un ravioli de rabo de toro, pescado o carne. Amplia bodega y un servicio preciso completan una propuesta de calidad a precios asequibles. 

https://macarfi.com/es/bu/ficha-restaurante/la-fabrica-

Eustaquio Blanco (Cáceres): Arroces, platos de cuchara y buenas carnes y pescados dan forma a una cocina familiar que tiene en la despensa extremeña su principal argumento. El menú de mediodía es otra de las opciones para acercarse a esta casa, que cuenta con varios comedores amplios y una zona de tapería para un picoteo más informal. Un espacio elegante y versátil, preparado también para recibir grupos numerosos.

https://macarfi.com/es/cac/ficha-restaurante/eustaquio-blanco



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